Las empresas que no aborden planes de descarbonización se quedarán por el camino

Buena parte de las empresas navarras no está haciendo los deberes en materia de descarbonización. Al menos, eso es lo que dicen las estadísticas. Está previsto que el consumo de combustibles de origen fósil, como el gas natural, aumente en los próximos años, hecho que va justo en contra de lo que están planteando las instituciones europeas para frenar el cambio climático y el deterioro de nuestro entorno.

 

Susana Tantos, Ingeniera de Proyectos en el Área de Energía e Instalaciones de la Asociación de la Industria Navarra (AIN), postgrado en Ingeniería de Instalaciones de Fluidos Industriales, Máster Universitario en Energías Renovables y Sostenibilidad Energética, con 20 años de experiencia,  explica que, progresivamente, la descarbonización de las empresas está dejando de ser una opción para convertirse en una obligación. “La industria que aborde la descarbonización se va a convertir en una industria mucho más competitiva económica y socialmente”, señala Tantos, quien añade que la descarbonización no solo implica el uso de energías de origen renovable sino también en la aplicación de medidas de eficiencia energética, el uso del H2 como vector energético, combustibles sintéticos (bajos en carbono), tecnologías de captura carbono para uso o almacenamiento, así como una compensación de emisiones.

Además, para Susana Tantos, el momento de abordar los procesos de descarbonización es ahora: “Los fondos Next Generation van a fomentar proyectos basados en tecnologías renovables y de eficiencia energética. Las empresas deben tener preparado su plan de descarbonización para poder abordarlo en el momento más adecuado buscando ayudas o apoyos para su ejecución. Es muy importante dar el siguiente mensaje: “El que pierda el tren, seguramente se quedará por el camino”.

 

¿Cuál es la situación actual de las empresas navarras en materia de descarbonización?

Un 80% de las industrias navarras tiene previsto hacer planes de descarbonización, lo cual no significa que ya los tengan elaborados. La industria navarra está dando pequeños pasos en este sentido ya que se están abordando diversos proyectos que van encaminados al ahorro energético, económico y a la reducción de gases de efecto invernadero (GEI). Es cierto que las empresas en estos momentos están centradas en paliar los efectos de la COVID-19 y en la recuperación económica, pero eso no tiene que desviarlas del camino a seguir. Es de suma importancia que existan apoyos desde las instituciones. Actualmente se han publicado las ayudas para el autoconsumo y almacenamiento, lo que está suponiendo un pequeño empujón para la instalación de fotovoltaica.

 

¿Se puede decir que existe una mayor conciencia de la industria navarra en esta materia?

Estamos ante un cambio de paradigma. La legislación actual de cambio climático va en la dirección de obligar a determinadas empresas y sectores a calcular la huella de carbono y elaborar planes de descarbonización, por lo cual va a haber una obligación de elaborarlos e implementarlos. Por otra parte, no debemos olvidar que las industrias sometidas al régimen del comercio de derechos de emisión se están encontrando con un fuerte incremento del precio de la tonelada de CO2, que les va a llevar indudablemente a abordar diversos proyectos para la reducción de emisiones. Así que no me cabe la menor duda que, dado el compromiso y el carácter de la empresa navarra, no se tardara mucho en que estos planes no solo sean una declaración de intenciones, sino que sean un hecho, que se traduzca en una industria más sostenible que repercuta en una economía más fuerte y un medioambiente más limpio.

 

¿Qué debería hacer una empresa que quisiera comenzar con sus procesos de descarbonización?

El punto de partida sería la elaboración de una “Hoja de Ruta del Plan de descarbonización” cuya duración y las medidas que implementen dependerán de la tipología y casuística de cada una de ellas. Es más. Incluso en el caso de que esa hoja ruta se fije para un horizonte temporal amplio habrá que ir revisándola con los nuevos escenarios y tecnologías que vayan surgiendo a lo largo del periodo de implementación.

 

Aunque dependerá de cada empresa y de cada sector, ¿podría establecer unas pautas?

Sí, independientemente de la tipología de cada plan de descarbonización en el sector industrial, algunos puntos comunes, y que se tienen que abordar de manera obligatoria sería la mejora de la eficiencia energética en los procesos de producción. Esto supone reducir la demanda energética por volumen producido, aprovechando la energía residual e instalando equipos de mayor eficiencia e incluso mejorando los procesos productivos; al mismo tiempo, hay que analizar el uso de energías renovables, no solamente de generación eléctrica, sino también para generación térmica con usos de biomasa, geotermia, etc… e incluso contemplar el almacenamiento de los excedentes de energía. Otra actuación encaminada a conseguir la descarbonización consiste en la electrificación de los usos térmicos. En la práctica supone sustituir hornos y/o calderas por la utilización, por ejemplo, de tecnologías para climatización como puede ser la bomba de calor. Y algo en lo que estamos trabajando con intensidad, y en lo que AIN somos referentes en Navarra, es el uso del hidrogeno verde. Este vector energético puede ser utilizado como sustituto de combustible fósiles para caldera y equipos de usos térmicos.  Las perspectivas que se abren para el futuro con esta tecnología son bastante optimistas. Y ya, por último, y que deberían plantearse las empresas, consiste en la captura de CO2.

 

¿Cuáles serían las consecuencias de no abordar este proceso?

Más que hablar de la parte negativa, prefiero hablar de las ventajas. La industria que aborde la descarbonización se va a convertir en una industria mucho más competitiva económica y socialmente.

 

¿Podría explicarlo?

Se entiende que una empresa que avance en su descarbonización será más competitiva porque no va a depender del precio de los combustibles fósiles importados y de países con poca estabilidad política, que puede suponer desabastecimiento y, por lo tanto, aumento de precios de estos combustibles. Tampoco se debe de olvidar que las reservas de este tipo de combustibles son limitadas. Por otro lado, también repercutirá positivamente en este aspecto, la implementación de medidas de eficiencia energética, y de economía circular.

 

Y ¿desde el punto de vista social?

Desde el punto de vista social, se convierte en una ventaja que le puede revertir la apertura de nuevos mercados y/o clientes, aportándole esa imagen de “verde” por la que está apostando Europa y que cada día es más valorada por la opinión pública. Podemos ver en la prensa cómo importantes empresas, líderes en sus respectivos segmentos, apuestan por su descarbonización y lo hacen público con el fin de mejorar su imagen ante la sociedad. Por otra parte, los fondos Next Generation van a fomentar proyectos basados en tecnologías renovales y de eficiencia energética. Las empresas deben tener preparado su “Plan” para poder abordarlo en el momento más adecuado buscando ayudas o apoyos para su ejecución. Es muy importante dar el siguiente mensaje: “El que pierda el tren, seguramente se quedará por el camino” .

 

¿Cuál es el papel que está desempeñado la Asociación de la Industria Navarra en esta materia?

Creo ciertamente que, nosotros desde AIN podemos acompañar y asesorar a las empresas a recorrer este camino que es largo y complejo. La descarbonización de una industria es una carrera de fondo que requiere hacer un estudio pormenorizado de las características energéticas particulares de la propia empresa y abordar este reto con las medidas y tecnologías más adecuadas, las cuales evidentemente tienen que ser revisadas a lo largo de la ejecución del plan.

Debido al desempeño de nuestro trabajo del día a día, estamos al tanto de los nuevos desarrollos y tecnologías que se pueden implementar para la consecución de los planes de descarbonización. Contamos con un equipo multidisciplinar de expertos tanto en auditorias energéticas, economía circular, huella de carbono y análisis de ciclo de vida (ACV), tecnologías de generación, hidrogeno verde, cogeneración, …

 

¿Cuál es el fin del cálculo de la huella de carbono?

El cálculo de la huella de carbono de una organización se emplea para identificar sus principales fuentes de emisión y cuantificar las emisiones que generan, por lo que  es vital para la elaboración de este los planes de descarbonización, ya que te permite hacer un inventario de las emisiones de GEIs que son producto de la actividad de la empresa. De esta manera, pro­porciona información clave que, por un lado, permite establecer el escenario base para poder evaluar su evolución a lo largo del tiempo y, por otro lado, sirve para poder identificar y trazar estrategias que, además de contribuir a la lucha contra el cambio climático, puede disponer a la organización de distintas ventajas como la identificación de oportunidades de reducción de emisiones de GEI, siendo una gran parte de ellas derivadas de la reducción de consumos energéticos, que a su vez, supondrán la  obtención de ahorros económicos.

Por otra parte, el “Análisis de Ciclo de Vida “es el proceso objetivo para evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto, proceso o actividad, identificando y cuantificando tanto el uso de materia y energía como las emisiones al entorno, con el objeto de determinar el impacto derivado del uso de los recursos y de las emisiones para valorar y llevar a la práctica estrategias de mejora ambiental”. Así pues, el Análisis de Ciclo de Vida está orientado a conseguir una mayor comprensión de los impactos ambientales del producto mencionado.

Como se puede observar, para realizar la descarbonización de una organización hay que utilizar todas estas herramientas que hemos ido comentado hasta ahora, y nosotros desde AIN tenemos la capacidad de aplicarlas y ofrecerlas con el fin de que nuestras empresas y nuestra economía no pierdan el tren de la descarbonización.

 
 

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