Más de cien profesionales compartieron soluciones de economía circular en torno a la gestión del plástico en el packaging alimentario

Participaron en tres webinars organizados por AIN y enmarcados dentro del proyecto europeo ORHI (programa de cooperación Interreg POCTEFA)

Los días 8, 10 y 12 de junio, ciento diez profesionales de la industria productora, transformadora y distribuidora de alimentos y envases, se dieron cita en el ciclo de webinars “Claves de la circularidad en el uso del plástico para packaging alimentario”, organizado por AIN. Esta iniciativa, enmarcada dentro del proyecto europeo ORHI (Programa Interreg POCTEFA), permitió compartir marcos legislativos, horizontes, experiencias sostenibles y soluciones innovadoras que dieran respuesta a uno de los retos prioritarios del sector agroalimentario navarro.

La primera jornada estuvo destinada a repasar la situación actual y las previsiones en la gestión del residuo de packaking alimentario en Navarra. Irene Mora, responsable de sostenibilidad y medio ambiente de Plastics Europe, aportó un completo recorrido legislativo de los últimos cinco años, haciendo especial hincapié en los principales acuerdos alcanzados en el Paquete de Economía Circular, al Pacto Verde Europeo y el borrador del Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, aprobado el pasado 3 de junio.

“Una normativa muy importante para el sector”, señaló, que incluye la trasposición de la Directiva Marco de Residuos, la trasposición de la Directiva de Plásticos de un solo uso y un nuevo impuesto a envases no reutilizables. “Habrá que estar muy pendiente de todos los desarrollos legislativos, porque suponen grandes retos para los que la innovación y la colaboración van a ser clave”.

Cristina Rodríguez, responsable de sostenibilidad de Eroski, por su parte, aportó el punto de vista de las demandas del consumidor. Destacó que, en los últimos tres años, cada vez más compradores consideran relevante realizar una compra más sostenible (que elimine bolsas de plástico y amplíe la zona de productos a granel). Sin embargo, señaló, “nos encontramos con un consumidor sensibilizado, pero poco formado en sostenibilidad. Solo 2 de cada 10 consumidores conocen los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por otro lado, las tendencias también van por otro lado: más comida preparada, menos consumo de fresco…”.

Ante esto, su reto es la búsqueda de ese equilibrio, favoreciendo un consumo responsable, que promueva el ecodiseño de envases, el desperdicio cero y la economía circular. Entre sus compromisos destaca la reducción en un 21% del plástico convencional de sus productos frescos envasados en tienda en 2021 y revisar el 100% de los envases de marca propia en 2025 para que sean 100% reciclables.

Raúl Salanueva, jefe de la Sección de residuos de Gobierno de Navarra, arrancó señalando que lo que era un reto medioambiental, “está pasando a ser un reto sanitario y habrá que conjugar ambas cuestiones. En nuestro caso, podemos decir que el ciudadano navarro es muy responsable, conseguimos unos índices de valorización global muy buenos respecto al resto, pero no debemos relajarnos. Nos preocupa especialmente el repunte en el nivel de impropios. La calidad de los contenedores está bajando y eso perjudica al tratamiento en las plantas de selección. Si bien Navarra es pionera en cuanto a la recogida selectiva, debemos apostar por una mayor sensibilización”.

Finalmente, Cristina Lecumberri, gerente de ALINAR, abordó el potencial de respuesta de la industria agroalimentaria, “un sector dinámico, siempre puntero en innovación y el más enfocado al consumidor. Es importante saber que la industria agroalimentaria no selecciona de forma arbitraria los envases ni los materiales de los que están hechos”.  Aportó algunos datos sobre los aspectos del envase más importantes para el comprador actual y recalcó que, para el 83%, la seguridad e higiene es lo prioritario, máxime tras la crisis del COVID-19.

Desde su punto de vista, “seguridad y sostenibilidad van a tener que ir de la mano de forma equilibrada. Las empresas agroalimentarias no pueden resolver solas el problema del mal uso de los productos y la mala gestión de los residuos. Existen medidas estructurales que redundan más en el concepto de Economía Circular: la educación y la concienciación, la mejora de las infraestructuras y técnicas de reciclaje, el fomento de la innovación, la seguridad jurídica, etc.”.

 

Retos de los plásticos biodegradables

El segundo webinar se centró en los requisitos normativos de las diferentes tipologías de plástico para su uso alimentario, en los condicionantes técnicos de los nuevos plásticos para garantizar la conservación de los alimentos, así como sus aplicaciones industriales. Participaron Nuria López y Raquel Requena, del equipo investigador de AIMPLAS. Ellas fueron las encargadas de transmitir qué son exactamente los bioplásticos y qué legislación específica deben tener en cuenta las empresas, ambos temas complejos y de gran interés.

Destacaron como grandes retos de los plásticos biodegradables en envases alimentarios, “disponer de un amplio rango de materiales con propiedades alternativas a las de los polímeros tradicionales, alcanzar la compatibilidad con los sistemas de procesado y fabricación actuales, aumentar la producción para garantizar el suministro de los materiales e incrementar la competitividad en el coste”.

La clave del envase sostenible radica en su ecodiseño, “analizar funcionalidades para simplificar capas, materiales o espesores, según la tipología de cada alimento”, el uso de materiales reciclados y basados en fuentes renovables, la producción de envases reciclables, biodegradables y compostables, así como la optimización de los procesos de transformación.

 

Materiales BioCom y de plástico reciclado, ejemplos de bandejas compostables y a partir de material reciclado

La última jornada se destinó a compartir soluciones innovadoras para el packaging alimentario. Contó con la presencia de Jordi Simón-Serra, director técnico de ASOBIOCOM (Asociación Española de Plásticos Biodegradables Compostables). “La orgánica es una de las áreas más importantes y los BioCom certificados aportan valor en todo lo relacionado con orgánico. Eso nos permite cerrar el ciclo y son un plus real para la Economía Circular. El objetivo de los BioCom en ningún caso es mejorar la calidad de la fracción orgánica y de la calidad del suelo. Pero sí ayudan a gestionar, mejorar y solucionar estas situaciones”.

Permiten una gestión de la orgánica más higiénica, mantener su calidad junto con el cubo aireado, evitar impropios en el compost que se tengan que retirar e incrementa la calidad del mismo. Aplicado a la agricultura, evita la generación de residuos difíciles de reciclar, evita la acumulación de plástico en el suelo (y, por tanto, contaminación) y permite aprovechar el resto de las cosechas de los invernaderos como excelente materia prima.

Mercedes Gómez, directora general de la Fundación Plastic Sense, se centró en el uso de plástico reciclado, en la bandeja alimentaria de PET, que aporta “excelentes propiedades funcionales para el envasado de alimentos y excelentes propiedades ambientales para el envasado y su posterior reciclado”.

A nivel europeo, los envases de PET termoformados ya incorporan en torno al 50% de PET reciclado, pero mayoritariamente procedente de botellas. “El reto para el que trabajamos es que sea el reciclado de PET procedente de toda la cadena de valor de la bandeja (fabricación de lámina, termoformado, envasado y consumo final) el que se incorpore en nuevas bandejas”.

Como colofón, se presentaron varias soluciones innovadoras que ya se comercializan. Ramiro Pelayo, director de ventas y marketing en PackBenefit, mostró sus bandejas rígidas compostables. “Detectamos que la principal problemática de los fabricantes se centraba en tres aspectos: la sostenibilidad del envase, la seguridad alimentaria y la reducción del desperdicio alimentario. Y casi siempre llegábamos a respuestas antagónicas. Nuestra propuesta de valor está muy balanceada y es una alternativa a los plásticos de un solo uso”.

Estas bandejas tienen origen vegetal, puesto que la mayor parte es celulosa con un recubrimiento superficial a base de almidones de maíz y patata, con el objetivo de proteger aún más el alimento. “Son envases 100% compostables, horneables, aptos para microondas y congelador, y reciclables como papel y cartón. Te permite enfocar el fin de vida de diferentes maneras”.

Finalmente, Eduardo Gil, director de ventas de Storopack, se centró en su gama de productos SEAclic, “cajas ecodiseñadas para el transporte de pescado, que garantizan la cadena de frío y permiten cerrarse sin necesidad de ningún tipo de fleje ni adhesivo, un aspecto que elimina desperdicios”.

Explicó tres modelos diferentes. El primero fabricado con EPS convencional, 100% reciclable; el segundo, con un nuevo plástico compostable certificado, que contiene una proporción muy elevada de materias primas renovables; y, el tercero, fabricado con Styropor Ccycled por BASF. Se trata de una materia prima de EPS que se produce utilizando el innovador proceso ChemCycling, en el que se reciclan plásticos mezclados y contaminados para obtener una materia prima secundaria con características muy similares a la virgen.

Las presentaciones de todos los ponentes pueden descargarse en nuestra página web.

 

Dos catálogos recogen soluciones y modelos de negocio innovadores

Otra de las aspiraciones del proyecto ORHI consiste en generar un legado que resulte de valor para cualquier entidad del sector agroalimentario en Europa. Todo ese conocimiento adquirido durante meses de trabajo se ha plasmado en dos catálogos que están disponibles para su consulta. El primero de ellos recoge 37 soluciones plenamente comerciales: 19 tecnologías innovadoras identificadas, 16 referencias de consumibles que pueden sustituir las referencias actualmente utilizadas ofreciendo ventajas de circularidad y 2 soluciones de servicios, alineados con la Economía Circular.

En el segundo quedan documentados 20 nuevos modelos de negocio circulares basados tanto en la gestión y valorización de los recursos “materia orgánica” y “plástico”, como en las diferentes formas de hacer conexiones para crear propuestas de valor más sostenibles.

 

 

Este proyecto ha sido cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Interreg V-A España, Francia, Andorra (POCTEFA 2014-2020). El objetivo de POCTEFA es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza España-Francia-Andorra. Su ayuda se concentra en el desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas a través de estrategias conjuntas a favor del desarrollo territorial sostenible.

 
 
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